Talante #1: Maslíah reescribe, Bolani confiesa, Méndez investiga

En esta primera edición de Talante, nuestra newsletter mensual, Leo Maslíah altera el comienzo de Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, Cintia Bolani confiesa qué clásico le parece olvidable y Miguel Méndez rastrea a un futbolista de culto reconvertido en pastor en Guatemala.

Pero antes de eso, un par de breves párrafos sobre nuestros títulos más recientes. En 2025 Tajante cumplió 10 años y nos dimos el gusto de publicar dos debuts literarios. Todo había comenzado, justamente, con un debut: ¿No has oído hablar de Cardoso?, la novela bicéfala con la que arrancó este proyecto en 2015. Acá hay una nota que nos hizo Martín Otheguy sobre Cardoso en la época en que aún portaba bigote, y que NADA TUVO QUE VER con que, siete años más tarde, publicásemos su libro Fabuloso en nuestra editorial.

El primer debut del año pasado fue Historia oficial del carnaval intergaláctico, de Matías Larramendi, la única novela en la que los parodistas son las estrellas máximas del firmamento del espectáculo universal. Cuando recibimos el primer borrador de este libro, constatamos que el nivel de delirio sistematizado era tan alto que nos vimos obligados a editarlo y, posteriormente, publicarlo. Acá, Ignacio Alcuri te cuenta más sobre la novela.

Foto: Oscar Vértigo

El otro gran debut fue Resultados increíbles en tiempo récord, de Cintia Bolani, una sucesión de cuentos veloces con observaciones pintorescas sobre la cotidianidad que nos aqueja, tal como comenta Stéfani Tedros. Un dato de trivia: Cintia es la última autora viva que Andrés Olveira incluyó en su investigación sobre la historia del humor escrito en Uruguay, publicada en 2023.


Intervenciones

En esta sección tomamos un texto conocido, le sacamos palabras y le pedimos a un escritor que las reponga con las que se le ocurran.


Crónica de un embargo anunciado, por Leo Maslíah*




La probabilidad del amor
es de 0,13

GIL (Cours de Statistique)

El día en que lo iban a  embargar , Pablo  se levantó a las seis de la mañana para esperar el uber en que llegaba el alguacil. Había soñado que atravesaba un campo de alfalfa donde caía un damnificado indignado, y por un instante fue apremiado en el sueño, pero al despertar se sintió por completo libre de cargos. «Siempre soñaba con Ponzi», me dijo Ana, su cómplice, evocando algunos años después los pormenores de aquel esquema ilícito. «La semana anterior había soñado que iba solo en un container de caravanas que distribuía sin criterio por entre los animales», me dijo. Tenía una reputación muy bien ganada de gestor eficaz de los dineros ajenos, siempre que se los contaran en millones, pero no había advertido ningún peligro fiscal en esos dos decenios de su emprendimiento, ni en los otros subsidiarios con otros nombres que él le había contado en las mañanas que precedieron a su formalización.

*El texto original puede leerse aquí y, no menos importante, este año publicaremos «La buena noticia y otros cuentos» de Leo 🙂



Entre el libro y la pared


Interrogatorio a Cintia Bolani, autora de Resultados increíbles en tiempo récord.


¿Sobre qué te gustaría escribir pero probablemente nunca lo hagas?
→ Más que tema, género: ciencia ficción.


¿Qué consejo literario famoso te parece una taradez?
→ Todos los de disciplinarse a través de escribir X cantidad de tiempo por día o X cantidad de palabras. Me parece mucho mejor conocerse a uno mismo, saber cuáles son sus propios ciclos y fluctuaciones y encarar desde ahí. Yo no soy la misma persona todos los días.


¿Sentís que abusás de algún recurso literario?
→ Posiblemente del eufemismo y la hipérbole (no me arrepiento).

Un libro para rescatar del olvido.
→ Quiero creer que no computa como olvidado, pero hace demasiado que nadie habla del glorioso Matadero Cinco de Kurt Vonnegut.


Un clásico olvidable.
El Gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald. Perdón.


¿Qué libro mentiste haber leído?
La isla del tesoro, de R. L. Stevenson. Me lo prestaron de adolescente y lo devolví sin haber pasado de la mitad.

¿Qué libro te hubiese gustado haber escrito y por qué?
Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica. Me encantaría poder escribir una distopía así de lograda; funciona a todos los niveles sin que uno te haga tropezar con otro y sin perder la pluma genuina de la autora.

Libros a los que siempre volvés.
→ No soy de volver al pasado porque siempre me anda reclamando el futuro: la lista de lecturas pendientes que vive en aumento. Igual, este cuestionario me está dando ganas de repasar unos cuantos.

Tres adjetivos de tu agrado.
→ Descuajeringado, tangencial, petulante.

Tres adjetivos que te den vergüenza ajena.
→ Ovárica, solterona, afeminado.

¿Qué palabra te gustaría que dejase de existir?
→ Preguntómetro.


¿Para qué concepto se debería inventar una palabra y cuál podría ser?
→ Para cuando te despertás porque te estás meando pero no querés desvelarte, entonces limitás todas las funciones cerebrales a lo estrictamente necesario para la operativa específica. Tiro “sonambulorinar”, pero estoy abierta a propuestas.


Un libro que debería estar en el catálogo de Tajante.
→ Lo estoy escribiendo 😉 No, hablando en serio: Historias de cronopios y de famas, de Julio Cortázar. Porque es una joyita de observación y crítica social, a través del humor inteligente, en un mundo fantástico.



Detrás del libro

Hoy: Miguel Méndez

Johnny Miqueiro

Para El quinquenio de los chicos (Tajante, 2021), mi libro sobre el período 1987-1991 en el fútbol uruguayo, una de mis obsesiones fue encontrar a Johnny Miqueiro, aquel delantero rubio y veloz que fue clave para que Progreso ganara el Uruguayo del 89. Tras seguir su pista, no di precisamente con un exfutbolista afecto a recordar sus épicas hazañas, sino con un pastor que predica la palabra de Dios en una comunidad guatemalteca, con un tono centroamericano perfecto.

Johnny prefería no hablar del «fút», como le dice al fútbol hoy en día. «Estoy en el camino del Señor», me repetía. Así que nada sobre el Paladino, ni sobre el Pistola Marsicano. Nada sobre Progreso 89. Solo sobre el final, cuando yo ya terminaba de escribir el libro, se animó a decirme que volvería a Uruguay únicamente por dos motivos: si lo invitasen a predicar o a comer carne a las brasas.

Como testimonio de que los libros se siguen escribiendo después de publicados: hace pocas semanas, cinco años después de publicar El quinquenio de los chicos, recibí un video en el que Johnny me contaba que había vuelto al paisito para pisar el Paladino y comer ese asado que tanto añoró. Es palabra de Dios.

→ Leé más sobre El quinquenio de los chicos:


Hasta el mes que viene.


Talante, la newsletter de Tajante

Suscribite para recibir novedades, entrevistas
y desvaríos editoriales una vez al mes.

Descubre más desde Editorial Tajante

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo